Es evidente que todos aquellos adscritos al programa Insider de Microsoft querrán mantener Windows 10 actualizado para poder disfrutar de las novedades que incorpora cada nueva build (compilaciones versiones), pero en caso contrario hay otro motivo de peso para seguir actualizando.
Dicho motivo es que las builds más antiguas tienen marcadas “fechas de caducidad” que suponen que una vez alcanzadas harán que el PC deje de arrancar, algo que no debería ser realmente un problema ya que el propio sistema muestra avisos con dos semanas de antelación.

Con todo, y para aquellos usuarios más descuidados, recordamos que las builds 9841, 9860 y 9879, que fueron lanzadas en 2014, expiran a finales de este mismo mes de abril, así que deberíamos plantearnos actualizar. Para las builds 9926, 10041 y 10049 el 15 de octubre será el final del camino.
¿Medidas extremas? Francamente se cree que no, el programa Windows Insider tiene un objetivo que no se cumpliría si los probadores suscritos al mismo se mantuvieran en builds antiguas: ir puliendo poco a poco cada nueva build y detectar errores y fallos.